"Felicitaciones van a ser padres", dijo la enfermera mientras nos entregaba el sobre con los resultados del examen de sangre que se hizo Angie. "Gracias", respondí. Angie se quedó callada.Saqué a Angie de la clínica. Se tapó la boca. Estaba a punto de llorar. Al salir a la calle, y mientras caminábamos en silencio, la que sería la futura madre de mi hijo, derramó unas lágrimas... Yo tenía en la mano el papel con el análisis de embarazo. Sólo veía una frase: positivo.
Todo empezó hace más de 10 días cuando Angie me dijo que no le venía la regla. Al principio no me preocupé, pues hace un tiempo tuvo un retraso, y todo fue una falsa alarma. Sin embargo, esta vez fue diferente. Angie realmente estaba asustada y nerviosa. Así que decidimos que lo mejor era comprar un test rápido de embarazo.
Este sábado que pasó Angie se hizo el test. Salieron las dos líneas rojas. "Estoy embarazada", dijo, y se echó en la cama a llorar. Yo sólo traté de darle ánimo, y hablarle de los momentos bonitos que iban a venir... La verdad, aún no quería creer que podría se papá; por eso, le dije que hoy lunes teníamos que ir a una clínica para que se haga un examen de sangre. Tenía la esperanza de que el test rápido de embarazo hubiera fallado.
Pero no, no falló, Salió positivo. Clinicamente está comprobado que voy a ser papá. Voy a tener un hijo con una mujer 13 años mayor que yo. Aún no le puedo creer.
Mientras caminábamos hacia un parque que está a pocas cuadras de la clínica, Angie no dejaba de llorar. Verla en una mar de lágrimas me puso nervioso.
Conversamos un rato. Traté de calmarla y convencerla de que yo estaré junto a ella, que no estará sola. Eran las 11 de la mañana, y nos despedimos. Ambos teníamos que ir a trabajar...
Todo el día he estado pensando en el hecho de ser papá. He estado pensando en cómo voy a decirlo a mi familia, a mis amigos de la universidad y del trabajo... Hace unos minutos hablé con Angie. "Tengo miedo", me dijo. "Tranquila -le respondí-, recuerda que tus emociones pueden afectar al bebe".












